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Grufesa, empresa asociada a ADESVA, avanza en el conocimiento de su huella hídrica y controla el agua empleada en sus viveros gracias a la apuesta por la I+D+i, que en la pasada campaña le permitió ahorrar hasta el 30 % de agua de riego. 

grufesa-ig4Grufesa sigue avanzando en el proceso de medición y conocimiento de su huella hídrica para reducir el volumen total de agua usado para producir, obteniendo así una fresa natural y sostenible con su entorno. Para ello, ha incorporado la tecnología IG4 en el vivero de plantas, ubicado en la provincia de Ávila (Castilla y León). Esto permite medir, para gestionar eficazmente, el agua y los nutrientes empleados en esta fase de la campaña agrícola.

La cooperativa ha instalado en Ávila las primeras estaciones de control y medida de agua y nutrientes, como viene realizando también en Moguer durante la fase de crecimiento y la recolección de fresas. La gestión del agua de riego ha estado acompañada del análisis de los nutrientes que necesita la planta, en el momento adecuado. Esto ha llevado a Grufesa a transformar su forma de producir, dando lugar a una fresa más sostenible. La campaña pasada, Grufesa ahorró hasta el 30% de agua de riego gracias a la apuesta por la I+D+i.

Un punto de control ubicado en el campo permite medir la humedad del suelo, temperatura y caudal de agua para ofrecer a la planta sólo el aporte hídrico y de nutrientes que necesita. Estos registros se almacenan cada diez minutos y están disponibles a través de cualquier dispositivo conectado a Internet. Esto permite conocer cómo se está desarrollando el riego y aporte de nutrientes y se puede modificar al instante si hiciera falta.

Comienza la plantación

Para la cooperativa ha comenzado la nueva campaña de fresas con el arranque, selección y posterior traslado de las mejores plantas del vivero a Moguer para su plantación. Con este proceso, que durará unos 20 días, se inicia la plantación de la fresa, que comenzará a dar sus frutos a partir del mes de diciembre.

Las plantas crecen en el Norte de España para beneficiarse de un suelo arenoso, con PH idóneo, temperaturas y lluvias que favorecen un crecimiento óptimo y saludable. En octubre, con el descenso de las temperaturas después del verano, la planta se arranca en Ávila, se selecciona, y viaja a Huelva. Así lo explica el técnico de la cooperativa moguereña Manuel Jesús Martínez, “las plantas que arrancamos hoy son sometidas a un proceso de selección y limpieza y se plantan en las siguientes 24 horas en Huelva”. En este proceso se genera empleo para unas 300 personas.

Las plantas llegan del campo para ser seleccionadas por estas manos expertas que, además, las cortan, dejando sólo la raíz y eliminan las hojas. Realizan manojos de diez plantas que se depositan en cajas. Estos grupos de ejemplares viajarán hasta Moguer en camiones frigoríficos para ser plantadas. Meses después, estas plantas comenzarán a dar sus primeros frutos.

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